Todo lo que necesitas para pasar de una junta grabada a una minuta enviada.
Al abrir Escriba por primera vez, macOS se va a negar porque la app no está notarizada. No es un error: es el aviso normal para aplicaciones que no pasaron por la revisión de Apple.
Después se abre directamente en Ajustes y te pide lo mínimo:
En esa misma pantalla, abajo, Escriba te dice qué falta por instalar y lo instala por ti:
ffmpeg, whisper-cpp y el modelo de transcripción (1.5 GB, se descarga una sola vez).
Escriba necesita dos permisos, y macOS los pide la primera vez que grabas:
| Permiso | Para qué |
|---|---|
| Micrófono | Grabar tu voz. |
| Grabación de pantalla | Capturar el audio del Mac. Es el permiso que macOS usa para el sonido del sistema; Escriba no guarda imagen de tu pantalla. |
Si los rechazaste sin querer, se activan en Ajustes del Sistema › Privacidad y seguridad, y hay que cerrar y volver a abrir Escriba.
Cmd+Shift+R desde cualquier
aplicación, sin abrir la ventana.Funciona igual para una junta presencial que para una videollamada: como graba el micrófono y el audio del Mac por separado, en Zoom o Meet se oyen los dos lados.
Escriba se diseñó para videollamadas: tu micrófono eres tú, y el audio del Mac es el otro lado. De ahí sale la separación de voces, sin ningún modelo de por medio.
En una reunión presencial hay una sola pista con voces, así que no se puede saber quién dijo cada cosa — y la app no lo inventa: no genera la vista de Quién dijo qué y le pide al motor que no reparta los compromisos por hablante. Un compromiso sin responsable es preferible a un responsable equivocado en un documento que le vas a mandar a alguien.
En Ajustes puedes elegir con qué micrófono se graba. Si tienes el iPhone cerca y con Continuidad activada, aparece en la lista: capta bastante mejor a quien está al otro lado de una mesa que el micrófono del Mac. Mientras grabas se ve cuál se está usando, y si el que elegiste no está disponible se graba con el del sistema y se avisa.
Al detener, Escriba mezcla las pistas, transcribe, separa las voces y redacta. Una hora de reunión tarda unos diez minutos en total. Verás el porcentaje real mientras avanza, y puedes Cancelar en cualquier momento: se detienen de verdad la transcripción y la redacción. Si cancelas, el audio queda guardado y puedes retomarlo después con Procesar esta reunión.
El resultado tiene dos partes bien distintas:
Arriba del documento aparecen las dos cosas que más se usan: los compromisos, que puedes marcar como hechos y copiar sueltos, y un resumen de lo que no se dijo, siempre marcado como que no se envía al cliente.
Si la reunión tiene audio, hay un reproductor: en la vista de Quién dijo qué, pulsar una marca de tiempo salta a ese momento. Sirve para verificar una cita antes de mandar el PDF.
Con Editar puedes corregir el texto antes de exportar. Ver quién dijo qué muestra la conversación con hora y hablante, útil para verificar una cita antes de enviar.
Al pulsar Editar aparecen solo dos botones: Guardar cambios (o ⌘S) y Descartar. Los demás desaparecen a propósito, porque trabajarían sobre la versión vieja del texto. Si intentas cambiar de cliente o abrir otra reunión con cambios sin guardar, la app te pregunta antes de perderlos.
El resto de las acciones vive en el menú Más:
Si en Ajustes indicas una carpeta de expedientes —archivos .md con tus notas—,
Escriba lee el del cliente antes de redactar. Con eso la minuta reconoce lo que quedó pendiente de
reuniones anteriores y te lo señala en las notas internas.
Esa carpeta puede tener de todo, no solo clientes, así que la lista de la izquierda son tus clientes, no tus expedientes: aparecen los que has grabado y los que creas tú. El expediente se enlaza al crear el cliente, o después desde sin expediente · enlazar, junto al nombre. Si el archivo se llama igual que el cliente, se enlaza solo.
Al terminar, añade al expediente lo acordado y los pendientes, así la siguiente reunión arranca con memoria.
El botón Expediente genera un PDF con todas las reuniones del cliente y una tabla con los compromisos de toda la relación. Es el documento para una junta de revisión.
La transcripción siempre corre en tu Mac. Lo que cambia es quién escribe la minuta:
| Motor | Qué necesitas | Qué sale de tu Mac |
|---|---|---|
| Claude Code | Tenerlo instalado y con sesión | El texto, a Anthropic |
| Llave propia | Una llave de Anthropic o de OpenAI | El texto, a ese proveedor |
| Ollama | Ollama y un modelo descargado | Nada |
Las llaves se guardan en el Keychain de macOS, nunca en un archivo. El botón Probar el motor confirma que responde antes de que dependas de él.
Cada reunión es una carpeta dentro de <tu carpeta>/<cliente>/<fecha>/:
| Archivo | Qué es |
|---|---|
| mezcla.m4a | El audio completo de la reunión |
| microfono.m4a | Solo tu voz |
| sistema.m4a | Solo el otro lado |
| mezcla.txt / .srt | La transcripción, con y sin marcas de tiempo |
| dialogo.txt | La conversación con hablante y hora |
| minuta.md / .pdf | La minuta, editable y lista para enviar |
Es una carpeta normal: puedes respaldarla, moverla o borrarla sin pedirle permiso a la app. Una reunión de una hora ocupa unos 130 MB.
Casi siempre es el permiso de grabación de pantalla. Revísalo en Ajustes del Sistema y reinicia Escriba.
Pasa con audios largos y silencios prolongados. Escriba ya usa la opción que lo evita; si aun así ocurre, vuelve a procesar la reunión desde la app.
Abre Ajustes y pulsa Probar el motor. Si el motor no responde, elige otro: los tres son intercambiables y la transcripción ya está hecha, así que no pierdes la reunión.
Pon un archivo logo.png en la carpeta del cliente, o indica el logo de tu empresa en
Ajustes. Sin ninguno de los dos, el encabezado sale con el nombre en tipografía.